¿Y si…?

Hace un par de semanas, cuando me dirigía a casa de mi pareja, viví una situación un tanto extraña, pero que me hizo reflexionar. Era un día normal como otro cualquiera, en los que cojo el metro para ir a visitar a mi novia, a unas 7 paradas, 15 minutos. Total, subo en mi estación y me encuentro a dos hombres, con una lata de cerveza en sus respectivas manos, hablando con tono alto y en inglés, por lo que no eran de España, sentados en el suelo,  junto a un perro. Me puse al lado de ellos, de pie. Mientras el metro seguía su trayecto, me fijaba en esos dos hombres, y a continuación miraba a los pasajeros de esa parte del vagón, que miraban sin cesar a estos dos individuos. En especial me fijé en una chica, que no paraba de mirarles fijamente con cara de cierta repugnancia. Aquella situación me hizo recapacitar. Ir en metro da para muchas cosas, leer, hablar por el móvil, escuchar música, o simplemente, viajar en metro. Comencé a pensar que las personas que íbamos en ese vagón, (incluido yo), estaríamos de acuerdo a que esos dos hombres son diferentes a nosotros, que son especiales, pero poca más tarde me hice una pregunta: ¿Y si los “especiales” no son ellos, y somos nosotros?. Quizás no me hayas comprendido, te lo explico. El ser humano, en sus principios, era libre de hacer lo que le viniese en gana, sin prejuicios, sin restricciones, con absoluta libertad; hubo una época en la que nadie miraba por encima del hombro a nadie, donde el ser humano era realmente libre. Mi reflexión me hizo pensar que el mundo en el que vivimos, ya sea una parte u otra de este planeta tierra, nos ha bañado de prejuicios, de “esto está bien y esto no”, la sociedad que nos guía en una sola dirección en la que si vas a contracorriente eres de ese grupo llamémoslo “especial”.  ¿Por qué no puedo estar sentado en el suelo del vagón del metro, bebiendo una cerveza con mi amigo, acaso molestamos a alguien para que nos miren así o solo por eso se nos etiquete de no ser ciudadano éticamente hablando?. Desde hace años, nos venden un producto que sin darnos cuenta lo consumimos a diario. Aquí va otro ejemplo, que sé que se entiende mejor. Fíjate en las tiendas de ropa de jóvenes de hoy en día (a las que no tengo nada en contra), venden productos de los cuales si los compras “vas a la moda”. Chico con bambas blancas, pantalón ajustado y corte de pelo idéntico al que pasa caminando por su lado en mitad de la calle. ¿No es lo que la sociedad quiere (en estos momentos)?. Y si quizás los “especiales” seamos nosotros que seguimos una tendencia sin estilo propio, seguimos a las masas con sus respectivas modas para encajar en la sociedad, y si los dos hombres del metro, sentados en el vagón bebiéndose una cerveza, fuesen las verdaderas personas sin prejuicios que tendríamos que ser?

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