No lo volveré a hacer

Otra vez, otra vez lo he hecho, no puedo seguir así, no lo volveré a hacer.

Pasan los minutos, que digo, los segundos, y vuelvo a mirar nuestras fotografías guardadas en lo más profundo de mi ordenador, que casualidad que todavía me acuerdo de donde las dejé, porqué será.

Abro la carpeta, reviso un par de fotos y noto que algo va mal, algo no está bien, no debería seguir mirando esos recuerdos, así que arrastro el cursor hasta la x para cerrar la carpeta y me juro que no volveré a abrirla, pero lo vuelvo a hacer.

Perdona, siento molestarte una vez más, pero se te ha caído por aquí un poco de nuestra felicidad, no pasa nada, hago como si no la he visto. Cuidado, yo de ti no abriría ese cajón, contiene demasiadas emociones para intentar contenerlas sin poder sonreír. Por lo demás puedes continuar con tu vida tranquilamente, que yo me encargo de ordenar este desastre que tengo aquí montado.

No puede ser, otra vez, otra vez lo he hecho. Borré tu número de teléfono de todos sitios, pero mi cabeza me ha jugado una mala pasada y se acuerda de cada digito, que mala suerte. Sin querer te guardo en mis contactos, y continuo abriendo mi whatsapp para ver tu foto de perfil, maldita sea. Todavía no te la has cambiado, calculo que tardarás 2 semanas en actualizarla, con el correspondiente estado que le toca, claro está, que ya nada tiene que ver con los que nos dedicábamos indirectamente.

Bloqueo el móvil y sigo haciendo mis cosas, lo aparto para no tentarme a cotillear un poco sobre tu nueva vida, pero tardo segundos en volverlo a hacer, otra vez.

Unos regalos por aquí, otras cartas de amor por allá, estos te quieros los guardaré en la caja de “objetos frágiles” para que ni se me ocurra volverla a abrir… creo que ya está todo bien ordenado y clasificado, es hora de comenzar de 0.

Me tumbo en la cama a esperar que pasen los minutos, todavía no tengo sueño, me pondré a escuchar mi lista de reproducción hasta que pueda dormir. Otra vez no, ahora que todo tenia puesto su sello y estaba bien empaquetado al lugar de nunca jamás, vuelvo a escuchar nuestra canción, esa que tantas noches escuchaba antes de irme a dormir, esa que me recordaba tanto a ti.

Ahora ya si, intento olvidarlo y apago la luz, mañana será un nuevo día, y me prometo que nada de esto se volverá a repetir.

No lo volveré a hacer.

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Una vez más

Intenta olvidar nuestro futuro, solo inténtalo, haz el esfuerzo. Ese que buscamos desde la primera vez que nuestras miradas se cruzaron en aquel lugar donde ya nunca volveremos a ver con los mismos ojos. Inténtalo. Olvídate de todo lo que pudimos haber sido, del futuro que creamos tu y yo, nosotros, juntos, el cual se alojaba en nuestro interior, ese que poco a poco fue desvaneciéndose al verse falto de razones para seguir creyendo.

No digas nada, solo intenta olvidar los seremos, los te quieros que se quedaron buscando refugio para tanto amor, y las razones por las cuales volvimos a ser dos. Fuimos capaces de todo, pudimos con la mayor de las adversidades, vivimos una historia breve pero intensa, la cual se quedó deambulando en busca de cualquier recuerdo que pudiese volver a hacerte sonreír, a volver a hacerte sentir.

Intenta olvidar que alguna vez fuimos felices, si, porque lo fuimos. No te extrañes si en tu rostro se dibuja una pequeña mueca en forma de sonrisa cuando a tus oídos llegue cualquier recuerdo relacionado con nosotros, es normal, el corazón no sabe de olvidos.

Vuelve a intentarlo, una y otra vez, lo conseguirás, o al menos creerás haberlo conseguido.

No podría decirte el tiempo que tardaremos en reemplazarlo, no será fácil, eso te lo aseguro; creeremos ser fuertes y haberlo superado, pero poco a poco llegarán pedazos de trozos rotos de nuestra vida, aquella que un día imaginamos y pusimos todo nuestro empeño y ganas por hacer realidad, aquella en la cual depositamos hasta el último pedazo de esperanza.

Hablarán de nosotros, nadie podrá contenerse a rumorear sobre nuestra relación, que irá vagando de boca en boca haciéndose cada vez mas recuerdo que realidad. Pero todo eso vendrá a destiempo, demasiado tarde para volver a cerrar nuestro vació, aquel que dejamos al dejar de ser uno.

Hazme caso, intenta olvidarnos, por favor, por nuestro bien, por el bien de aquel futuro que levantamos, en el que las ganas pudieron con todo, aquel en el que depositamos demasiada ilusión para hacerlo realidad, aquel que nunca fue por culpa de los dos.

Podremos olvidarlo.

Te lo prometo.

Y nos enamoramos…

Y nos enamoramos, y nos dejamos llevar. Pasan los días, ves como tu amor crece y crece, nunca imaginaste que sentirías algo así por alguien, es más, nunca imaginaste poder sentir ese sentimiento tan grande dentro de ti.

Pasan los días, y con ellos las experiencias a su lado, los buenos días y los te quiero. Pero nadie elige su destino.

Aquella persona con la que soñaste más allá de tus propios límites, ya no está. Puedes intentar buscarle una razón, pero nunca encontraras la adecuada para buscarle el verdadero porque.

La vida, con el tiempo, nos enseña que todo puede cambiar en cuestión de segundos; una sonrisa, un simple mensaje, un buenos días… nada es para siempre si no lo cuidas. Nos vamos haciendo más fuertes, o eso pensamos; caemos una vez detrás de otra, y seguimos buscando el camino para volvernos a levantar con los menos rasguños posibles, para intentarlo de nuevo, para volvernos a caer.

Que lo que hoy es blanco, mañana puede ser negro, que lo que hoy te alegra, mañana te mata, que la sonrisa que te enamora, mañana te destroza, que la boca que te besa… desearías volverla a besar.

Déjame invitarnos

Hay cosas en esta vida que no se pueden comprar, que no se pueden pagar con dinero, o simplemente, no se pueden describir.

Es imposible describir esos momentos en los que las palabras bastan, en los que una sola mirada puede decir más que mil palabras, donde una sonrisa puede enamorarte para toda una vida, donde se forma un sexto sentido, el cual solo puedes apreciarlo cuando estas a su lado.

Y no sabría… no sabría decirte con palabras lo que siento cuando la tengo entre mis brazos, cuando sientes su respiración, cuando podrías pasarte toda una noche mirándola fijamente a esos ojos que tanto quieres, que tanto deseas y que tanto añoras cada mañana al despertar.

Sería incapaz de describir con palabras lo que se siente besarla mientras acaricio suavemente su cuello, sería incapaz de decirte con exactitud que se siente cuando la miro a los ojos, cara a cara, diciéndonos que nos queremos y que siempre lo haremos, sería incapaz de describirte todos esos momentos únicos que no se buscan, que no se pagan con dinero, que solo puedes sentir a su lado y que sabes que con nadie más podrás volver a sentir ese cosquilleo en el estómago, esas mariposas que te asaltan cuando la tienes a tu lado.

Porque lo mejor de esta vida no se explica, lo mejor de esta vida no se ve ni se toca… lo mejor de esta vida se siente, lo mejor de esta vida son esos momentos a su lado que nunca, nunca, podrás describir, porque las palabras sobran cuando el corazón habla…